Este verano parece haber traído consigo un ajuste de cuentas para un puñado de líderes masculinos en algunas de las organizaciones más influyentes del mundo, lo que supone un cambio respecto a la situación anterior en la que las mujeres que trabajaban bajo el mando de los hombres más poderosos del mundo eran sus chivos expiatorios. Uno de ellos, Karim Khan, el fiscal jefe de la Corte Penal Internacional, fue destituido de su cargo en julio tras acusaciones de conducta sexual inapropiada y de presionar a una secretaria subalterna para que retirara su denuncia. Y Gianni Infantino se enfrenta a lo que parece ser una amenaza existencial para su futuro como presidente de la FIFA tras sus controvertidos planes de vender participaciones en la Copa del Mundo, una situación que se agrava aún más por su relación con Donald Trump.
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