El viernes pasado (10 de abril), el ministro de Finanzas de Bangladesh anunció que el gobierno enmendaría la Ordenanza de Resolución Bancaria del país y crearía un mecanismo legal para que los antiguos propietarios de bancos recuperaran el control de las entidades bancarias en dificultades que actualmente se encuentran en proceso de resolución.
Esta medida representa un giro radical con respecto a la dudosa legalidad de la fusión de cinco bancos llevada a cabo el año pasado por el entonces gobernador del Banco de Bangladesh, Ahsan Mansur.
Mansur, miembro del gobierno interino de Muhammad Yunus, había sido la figura principal de una amplia campaña dirigida a un grupo selecto de conglomerados bangladesíes. Bajo su dirección, el Banco de Bangladesh trabajó para despojar a estos bancos de sus propietarios, disolver y reelegir a los miembros de sus consejos de administración y consolidarlos bajo una sola entidad.
Ahora, la decisión del gobierno de Bangladesh, recientemente elegido, parece reconocer que los esfuerzos de Mansur fueron un grave exceso, si no directamente ilegales. Este cambio de rumbo también revela que el futuro económico del país es más prometedor.













