Mientras el país hace cola para conseguir gasolina, se otorgan licencias de importación a la red responsable del mayor fraude corporativo de Mongolia.
Mongolia pasó agosto racionando gasolina, ya que el país se enfrenta a una crisis de combustible sin precedentes. En respuesta, el Gobierno ha hecho más rentable la importación de combustible y ha agilizado el proceso de emisión de nuevas licencias.[1]
Al abrir las puertas, el Gobierno ha permitido que las redes existentes exploten la crisis, incluida la vinculada a Jononbayar Erdenesuren.














