Treinta y cinco años después de que Kazajstán clausurara uno de los campos de pruebas nucleares más tristemente célebres de la historia, el presidente Kassym-Jomart Tokayev aprovechó el aniversario para enviar un mensaje contundente a las potencias nucleares del mundo: reanudar el diálogo, fortalecer el control de armamentos y garantizar que las pruebas nucleares nunca regresen.
En un momento en que el orden de seguridad internacional se encuentra bajo creciente presión y algunos de los acuerdos que ayudaron a contener la rivalidad nuclear tras la Guerra Fría se han debilitado, Kazajstán busca convertir su propia historia nuclear traumática en un renovado argumento diplomático a favor del desarme.
Con motivo del Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, el 29 de agosto, Tokayev hizo un llamamiento a los Estados con armas nucleares para que retomen las negociaciones e instó a la pronta entrada en vigor del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCEN).














